
Experiencia, »Me miro, me reconozco y creo en mi»
La experiencia del espejo fue diseñada como un espacio de encuentro consigo mismos, en el que los estudiantes tuvieron la oportunidad de detenerse, mirarse y reconocer aspectos positivos de quiénes son, más allá de sus características físicas. A través de preguntas orientadoras y de una experiencia frente al espejo, se buscó favorecer la conciencia personal, el autoconocimiento y la construcción de una percepción más amable y positiva de sí mismos.
La intencionalidad estuvo centrada en ayudar a los estudiantes a identificar sus fortalezas, cualidades y recursos personales, comprendiendo que la manera en que se hablan y se perciben también influye en la construcción de su autoestima y en la confianza para afrontar nuevos retos.
El impacto fue especialmente significativo al observar cómo, inicialmente, para algunos estudiantes resultaba retador reconocer sus propias cualidades o hablar positivamente de sí mismos. Sin embargo, a medida que avanzaba la experiencia, fueron surgiendo expresiones de orgullo, seguridad, alegría y reconocimiento personal. El espejo se convirtió así en un recurso simbólico para aprender a mirarse con mayor amabilidad, reconocer lo valioso que hay en cada uno y comprender que siempre existen capacidades que pueden seguir desarrollándose.
Más que buscar una respuesta “correcta”, la experiencia permitió abrir un espacio de reflexión en el que cada estudiante pudo preguntarse: ¿Qué veo en mí?, ¿qué valoro de mí?, ¿qué soy capaz de hacer y qué puedo seguir aprendiendo? De esta manera, la actividad contribuyó al propósito de la Cátedra de Educación Socioemocional de acompañar a los estudiantes en la construcción de una relación más consciente, respetuosa y positiva consigo mismos.
English
Experience: “I look at myself, I recognize myself, and I believe in myself”
The mirror experience was designed as a space for self-encounter, where students had the opportunity to pause, look at themselves, and recognize positive aspects of who they are beyond their physical traits. Guided questions and a reflective mirror exercise were used to foster self-awareness, self-knowledge, and the development of a kinder, more positive self-perception.
The main intent was to help students identify their personal strengths, qualities, and inner resources, while understanding that the way they speak to and view themselves directly influences their self-esteem and confidence in facing new challenges.
The impact was especially meaningful as it became clear that initially, some students found it challenging to acknowledge their own qualities or speak positively about themselves. However, as the experience unfolded, expressions of pride, confidence, joy, and self-recognition began to emerge. The mirror thus served as a symbolic tool to learn to see oneself with greater kindness, appreciate one’s inherent value, and realize that there are always capabilities that can continue to grow.
Rather than seeking a «correct» answer, the activity provided an avenue for reflection where students could ask themselves: What do I see in myself? What do I value about myself? What am I capable of doing, and what can I continue learning? Ultimately, the experience contributed to the goals of the Socioemotional Education Program by guiding students toward building a more conscious, respectful, and positive relationship with themselves.



